LAS HUELLAS QUE DEJAN LAS PALABRAS


A veces no nos damos cuenta de lo fuerte que puede ser una palabra. Lo que decimos no se borra, queda en la mente y el corazón de los demás, ya sea para bien o para mal. Unas pocas palabras pueden dar ánimo, pero también pueden lastimar profundamente. Es un recordatorio de que debemos pensar antes de hablar, porque lo que decimos refleja quién somos y construye o destruye relaciones. No se trata de callar, sino de ser conscientes de que nuestras palabras siempre dejan huella.


—Viviana Cárdenas
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